Tratamientos fitosanitarios preventivos en el olivar (2)

Poda del olivar durante el reposo invernal

El árbol del olivo prospera en zonas con climas similares al mediterráneo, es decir, temperaturas invernales lluviosas y templadas con veranos secos y prolongados. En general, el olivo es poco resistente a las temperaturas muy frías, por esta razón, cuando llega el invierno la planta entra en una especie de reposo donde sus funciones básicas se ralentizan.

A este fenómeno se le llama parada o reposo invernal, y básicamente es un sistema de defensa, de este tipo de árboles, que se activa para proteger a la planta de los efectos que pudiesen ocasionar el frío extremo. De esta manera, cuando la temperatura del lugar desciende, el olivo disminuye su actividad metabólica, a tal extremo, que la circulación natural de la savia se detiene.

Cuando esto sucede, el crecimiento del olivo se paraliza y la planta experimenta diversos cambios bioquímicos que le permiten adaptarse eficientemente al frío, produciéndose lo que los expertos en botánica denominan “endurecimiento”.

¿Es conveniente podar el olivo en invierno?

El mejor momento para podar un olivo ocurre cuando la planta posee la menor actividad vegetativa posible, y esto sólo se produce en la época más fría del año, es decir durante el invierno. En los olivares, mientras menos circulación de savia se produzca, mejor será el resultado de la poda, por esta razón es conveniente podar el olivo justo después de la cosecha o recolección del fruto.

En general la cosecha de la oliva se realiza al finalizar el otoño y a principios del invierno, es decir entre los meses de octubre y enero, por ello es muy común podar el árbol a mediados de febrero.

Esta práctica es sumamente importante ya que con ella logramos darle una forma estructural al árbol de olivo, además eliminamos el follaje antiguo y forzamos a la planta para que desarrolle nuevas formas e incremente su volumen en función a los intereses del productor.

La importancia de la poda del olivar durante el reposo invernal

Aunque no lo parezca, la poda durante el reposo invernal es un proceso que puede incrementar significativamente la producción del olivo, sin embargo esta práctica agrícola debe realizarse con criterios técnicos y científicos, como por ejemplo, mantener un adecuado equilibrio entre las hojas de la planta y sus raíces, eliminar las ramas antiguas y dejar las más jóvenes, evitar la alta exposición solar del tronco y ajustar el tipo e intensidad de la poda a la variedad del olivo.

De esta manera, si cumplimos a cabalidad con los criterios adecuados, seremos capaces de aumentar la producción del olivo, controlar mucho mejor las posibles plagas o enfermedades y facilitaremos el proceso de recolección o cosecha del fruto.

Además de esto, la poda del olivar ayuda a iluminar y airear las copas de los árboles, coadyuvando al proceso de fotosíntesis, y con ello al crecimiento y desarrollo de la planta.

Finalmente, con la poda del olivo se consigue un equilibrio entre las funciones vegetativas y productivas de la planta, lo que repercute significativamente en sus índices de producción.