04 Oct 2022

¿Por qué es importante el tratamiento de otoño en Olivar?

El cultivo del olivar siempre está acompañado por procesos de control fitosanitario, así como de tratamientos nutricionales complementarios que garantizan su óptimo crecimiento y desarrollo. En este sentido, independientemente de la estación del año en la que se encuentre el cultivo, las actividades de supervisión del olivo no deben detenerse.

Cuando llega el otoño, durante los meses de octubre a diciembre, debemos controlar las afectaciones fúngicas típicas del olivo, como lo son: el repilo, el repilo plomizo y la tizne o negrilla. Cada una de estas enfermedades es producida por determinados tipos de hongos, sin embargo la que más afecta al cultivo del olivar es el repilo.

Por otro lado, la campaña de aporte nutricional del olivo debe continuar en esta época del año, ya que durante estos meses se produce el desarrollo del fruto, el endurecimiento del hueso, el ‘engorde’ de la aceituna, y el aumento del rendimiento graso de la aceituna. De esta forma, los principales elementos que deben acompañar el proceso de fertilización son el potasio (en mayor medida), así como el fósforo, el boro y el magnesio.

El potasio es indispensable para el desarrollo vegetativo del olivo, tanto de sus raíces, tallos y hojas. Este nutriente produce el crecimiento óptimo de la planta y promueve la maduración de la aceituna, y al igual que el fósforo, promueve el cuajado.

Por otra parte, el boro y el magnesio juegan un rol fundamental en la maduración del fruto, en la optimización del sistema radicular y en la capacidad del árbol para resistir períodos de sequía.

El control del repilo del olivo en otoño

El repilo es una afección fúngica que se produce por el hongo Spilocaea oleagina y que afecta gravemente al olivar. Entre sus principales manifestaciones se encuentra la defoliación del árbol y su posterior debilitamiento, así como una intensa pigmentación circular en las hojas y en el fruto del olivo.

Si no se trata a tiempo, el repilo puede llegar a causar graves daños en el olivar, causando importantes pérdidas en su capacidad productiva, por esta razón, debemos aplicar productos fitosanitarios adecuados que nos permitan controlar esta enfermedad

Para controlar el repilo del olivo durante el otoño existen dos métodos principales, el cultural y el químico. Entre los métodos culturales más importante podemos mencionar los siguientes:

  • Realizar una poda adecuada de las hojas del olivo para que favorezcan la ventilación natural.
  • Deshacerse de las hojas caídas del árbol al inicio del otoño.
  • Evitar el exceso de fertilizantes altos en nitrógeno.

En cuanto al control químico del repilo, la principal estrategia se basa en la aplicación de productos fungicidas con alto contenido de cobre, ya sea en forma de óxido, hidróxido u oxicloruro.

Como norma general, el tratamiento fitosanitario del olivo debe realizarse cuando no exista estrés hídrico en la planta, esto quiere decir, que bajo ninguna circunstancia se deben aplicar estos productos cuando las hojas del árbol estén retorcidas, enrolladas o abarquilladas y cuando el fruto tenga un aspecto rugoso.

Así mismo, es recomendable no aplicar tratamientos con altas temperaturas e idealmente después de llover. En este punto es importante observar la apariencia de las hojas y del fruto antes de aplicar los productos fitosanitarios.

29 Ago 2022

¿Cómo controlar la plaga del picudo rojo?

El picudo rojo es un insecto originario del sudeste asiático que ataca ferozmente a las palmeras, sus larvas se alimentan del interior de la planta, ocasionando daños irreversibles que incluso pueden provocar su muerte. Por esta razón, es muy importante controlar este tipo de plaga y mitigar los efectos que produce.

¿Qué es el picudo rojo?

El picudo rojo es un tipo de escarabajo o coleóptero alargado de color marrón rojizo con un tamaño que oscila entre 2 y 5 cm en su estadio adulto. Por lo general, el picudo rojo se desarrolla en el interior de las palmeras, en donde transcurren las diferentes etapas de su vida.

Este insecto posee cuatro estadios básicos, huevo, larva, pupa y adulto; y en su conjunto, necesitan de 3 a 4 meses para completar su ciclo de vida, por lo que a lo largo de un año, es posible contar con tres o cuatro generaciones de esta plaga.

¿Qué daños ocasiona el picudo rojo?

El picudo rojo vive en las palmeras, sobre todo en la palmera canaria o Phoenix canariensis, aunque también puede infectar a la palmera Washingtonias, a la palmera Trachycarpus y a la palmera Arecastrum.

Generalmente, las palmeras no muestran síntomas visibles al inicio de la infección, y por lo general, esto ocurre cuando los insectos ya han colonizado una parte importante de la planta, sin embargo, es posible observar algunas manifestaciones de que algo no anda bien con la planta, como por ejemplo, hojas poco desarrolladas, amarillentas y marchitas que se desprenden con facilidad.

Así mismo, las larvas del picudo rojo generan pequeñas galerías que pueden ser visibles, además de capullos y amasijos de fibra muy compacta. Finalmente, cuando la población de este coleóptero ataca a la yema apical, se produce la muerte de la palmera, ya que este es su único punto de crecimiento.

¿Cómo controlar al picudo rojo?

El control del picudo rojo dependerá del estado de la infección, sin embargo la primera acción que debemos tomar es la observación de la planta. Como ya mencionamos, este tipo de plaga no muestra síntomas hasta que ya existe una colonia de insectos establecida, por lo que es muy importante observar la apariencia de la palmera.

Control químico y biológico

Aun y cuando la planta no muestre síntomas de infección, es recomendable realizar un control preventivo del picudo rojo, para ello podemos utilizar un tratamiento químico a base de insecticidas neuro activos como el Neonicotinoide, insecticidas organofosforado como el Clorpirifos e insecticidas sistémico como el Tiametoxam.

Este tipo de tratamiento químico puede hacerse cada 60 días de forma radicular y foliar en aquellas poblaciones de palmeras que presentan riesgos de ataque. Al mezclar estos insecticidas logramos potenciar su efecto, ya que cada uno de ellos actúa de manera diferente al momento de atacar al insecto.

Por otro parte, el control biológico ha demostrado ser un importante aliado en la lucha contra el picudo rojo, para ello podemos utilizar a los “nematodos entomopatógenos”, unos pequeños gusanos que viven parasitariamente dentro de los insectos, causándole graves daños en el interior de su cuerpo y finalmente su muerte.

Control físico con trampas

Otra forma de controlar la plaga del picudo rojo es el trampeo masivo, ya que ella nos permite capturar grandes cantidades de ejemplares adultos, disminuyendo significativamente su población.

Este tipo de trampas es muy útil para controlar al picudo rojo y su funcionamiento es sencillo, básicamente se trata de un recipiente en forma de cono al que se le agrega agua jabonosa, feromonas y un cebo. Cuando el insecto detecta el olor, camina hacia la trampa y cae en un recipiente lleno de agua, de esta forma no puede salir ni volar hasta que finalmente muere.

Por lo general, la feromona utilizada es el ferrugineol, y para el cebo se puede utilizar trozos de manzana, dátiles o palmeras. En cuanto a su colocación, se recomienda poner la trampa lejos de la palma a una distancia mínima de 5 metros.

Disponemos de trampas y productos para prevenir sus palmeras que tanto ha afectado en los últimos años.

14 Ago 2022

¿Cómo proteger tu huerto y jardín ante la sequía del verano?

Cuando llega el verano y las temperaturas se incrementan, se hace necesario proteger el huerto o jardín de los embates del clima. Por lo general, estos meses representan una época de sequía, en donde las precipitaciones llegan a su nivel más bajo, por esta razón es importante tomar algunas acciones que pongan a salvo a nuestro querido jardín.

No riegues cuando hace mucho sol

El mejor momento para regar nuestro jardín es en horas de la tarde cuando el sol comienza a ponerse en el horizonte, de esta forma las plantas aprovechan mejor el agua, ya que esta no se evapora con facilidad. Si regamos al mediodía, la tierra se secará rápidamente, en parte gracias a la evaporación, por ello nunca riegues cuando haya mucho sol.

Riega con más frecuencia

Con el incremento de las temperaturas, las plantas necesitarán una mayor disponibilidad de agua, por ello es importante que riegues con mayor frecuencia, por ejemplo, si antes regabas cada dos días, ahora tendrás que hacerlo diariamente, e incluso en aquellos lugares donde la ola de calor es excesiva, es recomendable hacerlo dos veces al día, temprano en la mañana y en la tarde.

Utiliza un sistema de riego por goteo

En algunas ocasiones, el verano trae consigo una disminución importante en la disponibilidad de agua, lo que para muchos puede derivar en la destrucción del jardín. Para estos casos, la mejor solución es instalar un sistema de riego por goteo, y con ello podrás controlar la cantidad de agua suministrada a las plantas.

Este sistema es muy sencillo, básicamente consiste en colocar una red de tuberías a lo largo del jardín, a la cual le abriremos unos diminutos agujeros por los que saldrá el agua, de esta forma, el vital líquido se usará con moderación y mayor eficiencia, evitando con ello el desperdicio innecesario.

Coloca algún tipo de sombra

Durante el verano, el sol se encuentra más cerca de la tierra, y por ello se siente más calor, por esta razón es importante que protejas a tu jardín con algún tipo de sombra. Para estos casos puedes utilizar una gran variedad de opciones, como por ejemplo, sombrillas, toldos, cenadores, parasoles, pérgolas, enramadas, entre otras.

Algunas de estas opciones pueden ser costosas y otras un poco más económicas, sin embargo son muy efectivas a la hora de crear sombra y proteger al huerto o jardín del fuerte sol del verano.

Utiliza un acolchado para la tierra

Una acción muy efectiva para disminuir la evaporación del agua durante el verano es la colocación de algún tipo de acolchado sobre la tierra. Este acolchado puede estar elaborado a base de material orgánico, como por ejemplo, astillas de madera, paja o compost.

Utilizar este producto es muy fácil, solo debes colocar una buena cantidad del acolchado sobre la tierra expuesta, y con ello disminuimos la temperatura del suelo y la rápida evaporación. Además, por ser un material orgánico, el mismo se descompondrá con el tiempo, convirtiéndose en abono para las plantas.

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