El proceso de fertilización es determinante para mantener la productividad de cualquier cultivo, y su finalidad es obtener cultivos sanos, abundantes, de calidad y económicamente rentables.

En este sentido, la fertilización de cualquier cultivo, y en particular la del olivar, debe realizarse tomando en consideración las necesidades nutricionales de la planta durante sus etapas de crecimiento, desarrollo y producción.

Es importante considerar que durante el siglo pasado, la fertilización del olivar se realizaba con ciertos patrones establecidos de acuerdo a los meses del año, y en general, no existían criterios científicos que sustentaran dicha actividad.

Gracias al avance de las ciencias agrarias, en la actualidad el olivar es fertilizado de acuerdo a factores técnicos, tales como, la composición mineralógica del suelo, tipo o especie de planta, capacidad productiva, cantidad y calidad del agua de riego, nivel de precipitación pluviométrica, estado fenológico de la planta, entre otros.

Todos estos elementos conforman un proceso multifactorial que debe ser desarrollado con rigor técnico, ya que de lo contrario, corremos el riesgo de no cubrir las necesidades básicas del suelo o de realizar aportes excesivos de minerales, afectando negativamente la producción.

Por esta razón, antes de fertilizar el olivar es importante determinar cuál es la composición mineralógica del suelo, prestando especial atención a los niveles de potasio, nitrógeno y fósforo, ya que estos minerales influyen significativamente en el crecimiento, desarrollo y producción de la planta.

Elementos a considerar para fertilizar el olivar

Antes de abonar el olivar debemos considerar que este tipo de plantas crece durante todo el año, además durante la época de primavera florece y luego de esto aporta sus frutos. Tomando en cuenta este ciclo natural, es recomendable fertilizar la planta cuando finaliza el invierno y hacerlo de forma continua hasta la época de otoño.

Una buena fertilización al olivar, mejorará el proceso de floración, así como el cuajado del fruto.

Por otra parte, también debemos tener claridad sobre las necesidades nutricionales del olivar, que por lo general van de la mano con el proceso de desarrollo de la planta.

En este aspecto debemos resaltar la importancia del nitrógeno en el olivo, ya que este elemento potencia la capacidad de la planta para asimilar otros minerales, lo que se traduce en un rápido y sano desarrollo con el subsecuente aumento de la producción.

Otro elemento esencial en el olivar es el fósforo, ya que básicamente se encuentra presente en los diferentes procesos bioquímicos de la planta. Así mismo, el potasio juega un rol fundamental en el crecimiento del olivar, aumentando su resistencia a las bajas temperaturas y a algunas enfermedades.

Adicional a estos elementos, en la fertilización del olivar deben estar presentes otros minerales, tales como, el magnesio, boro, calcio, hierro, zinc y manganeso, sin embargo su aplicación debe estar supeditada a un esquema desarrollado en función a las diferentes etapas de la planta, ya que en caso contrario puede llegar a tener un efecto adverso.

Finalmente, es importante entender que la capacidad de absorción de nutrientes de un olivar se activa cuando la planta posee una gran cantidad de hojas jóvenes, y además existe una temperatura moderada con un alto grado de humedad.

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